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jueves, 11 de diciembre de 2008

Jurassic Park IV - La Elección del Decano

José María Willington y Rubén Bengió se disputan el Decanato de Ciencias Médicas


[La elección en Ciencias Médicas pasó para marzo - La Voz del Interior, 11/12/08]

domingo, 15 de junio de 2008

El Túnel del Tiempo

El hecho ocurrió hace unos días, cuando Córdoba por primera vez en el año se preguntaba cuánto iba a durar este invierno. Saliendo de la Biblioteca Mayor, con las manos cargadas de fotocopias y haciendo malabares para acomodarme la bufanda, lo ví. Caminaba por los pasillos de la cuatricentenaria Universidad, sostenido en su lustroso bastón de roble. Se detuvo a las espaldas de la estatua del Deán Funes, y en el momento en que se quitó los anteojos para limpiarlos, decidí acercarme.

– ¿Doctor? – Le pregunté.

– ¿Lo conozco? – Repregunta mientras se coloca nuevamente las gafas.

– No, no, claro que no. Es imposible. Me llamo Agustín y soy un gran admirador suyo.

– ¡No me diga! Encantado entonces. Permítame una pregunta, ¿el tranvía que va a la calle Florida está descompuesto? Porque desde que salí de mi casa no lo he visto y necesito tomarlo.

– No Doctor, verá usted, algunas cosas han cambiado...

Así comenzó mi charla con Enrique Barros, reformista del '18 y primer Presidente de la Federación Universitaria de Córdoba. Le expliqué que los tranvías ya no funcionan más, que ahora tenemos unos parecidos que se llaman trolebuses y que en un principio eran rusos pero que ahora se los compramos a los chinos.

– ¿A los soviéticos? – Preguntó sorprendido.

– Ehmm... la Unión Soviética no existe más, Doctor. Y China practica un comunismo muy 'exclusivo'...

– ¿Exclusivo como el de Tito en Yugoslavia?

Viendo que la charla daba para largo y que era probable de que me quedara con las ganas de preguntarle muchas cosas, lo invité a almorzar. Le ofrecí mi brazo, para que le fuese menos penoso cojear, la marca que dejó la Reforma en su cuerpo. Una por tantas.

– 'Il Papagallo di Bologna' está abierto hasta las 12.30 así que mejor aceleramos el paso – me dijo.

– Mejor vamos a otro lado, ese restaurante lleva casi 40 años cerrado. Y no se preocupe, yo lo llevo en mi auto.

– ¿Y qué hay ahora en donde estaba 'Il Papagallo'?

– Un complejo de oficinas.


Al llegar al estacionamiento de lo que fuera la Escuela Gobernador Olmos, se maravilló con las voitures. Menos mal que estoy aprendiendo francés, sino no me hubiera dado cuenta de que se refería a los autos.

Preguntaba tanto por las prestaciones de mi voiture que decidí llevarlo a la Ciudad Universitaria para que vea la avenida con su nombre. En una esquina apareció, gigante, un afiche que muestra a Jorge 'el Mesías' Agüero sosteniendo una escopeta recortada.

– ¿Y ése quién es?

– Un personaje de la política local. Propone la creación de la República de Córdoba, grupos de autodefensa, amnistía para todos... Un pirucho.

– ¡Ja! Como Badessich, un amigo nuestro que había estado en la Antártida. Él también proponía que la provincia se independizara. Decían que estaba loco. Muchos reformistas lo ayudamos, ¿y sabe cómo le pusimos al partido? Bromo–Sódico. ¿Entiende? Bromo... Sódico.

– Sí entiendo. Pero este de bromista no tiene nada. Defiende represores.

– ¿Represores como el Teniente Coronel Varela, el fusilador de la Patagonia?

– No. Represores como... Bueno mire, mejor se lo cuento otro día. Es insoportable explicarlo.


Terminamos en una trattoria sobre la Cañada. Entre el hambre que traíamos y las ganas de seguir charlando el almuerzo se nos pasó volando. La propuesta no había sido para nada despreciable: unos sorrentinos para él y unos maltagliatti para mí, aunque casi me atraganto cuando me preguntó qué eran los "spaghettis a la putanesca". "Es que los chefs creen que poniéndole un nombre llamativo el plato va a ser más rico" – le dije – y zafé. Con tantas preguntas, ya no me atrevía a hacer una. No fuera a ser cosa que me metiera en un embrollo.

Pero no hubo forma. Preguntó.

– ¿Y la Universidad?

– Ahí anda... Los curas están todos lejos de las aulas.

– ¿También de las aulas que le exigieron a Frondizi a cambio de apoyar su candidatura?

– No, para nada. Tienen más dinero que nunca.

– ¡Cómo puede ser que haya gente que vaya a buscar ciencia a la casa del dogma! ¡Con profesores nombrados a dedo según nobleza de apellido y vínculos eclesiásticos! ¡Y que ese sistema sobreviva bien entrado el siglo XXI!

– Ehmm... Es que eso no es toda la verdad, Doctor. Ese sistema sigue vivo porque a pesar de todas sus falacias, desde el año pasado al menos acá en Córdoba la Católica impuso concursos obligatorios y periódicos. No creo que egresen mejores profesionales, pero por lo menos en eso no tapan el sol con las manos. Y sin problemas de presupuesto, ese sistema se perfila amenazante sobre nuestra Universidad. Al menos en nuestra carrera es así.

– ¿O sea que no hay concursos en la Universidad de Córdoba?

– El 40% de los docentes de Medicina nunca rindió un concurso, y otro 15% lo tiene vencido. En toda la Universidad, menos del 40% de los docentes está en regla. Esa es la cruda verdad.

– Me muero.

– No espere, ahora que preguntó, le voy a contar. Yo con este tema me broto. Medicina tiene dueños, Doctor. Hay gente muy buena y capaz que no está enseñando en la Facultad o que se quiere ir porque unos jurásicos del siglo XIX entre los que descolla el Decano Willington quieren...

– ¿¿¿WILLINGTON??? ¿¿¿EL INGLÉS??? ¿¿¿TODAVÍA ESTÁ VIVO??? ¿¿¿PERO CUÁNTOS AÑOS TIENE YA???

– Y ni se ocupe en buscar aires nuevos en la oposición... Son dos de los Profesores más reaccionarios de toda la Universidad.

– ¿Pero y el cogobierno de los estudiantes?
– preguntó Barros con pena en el garguero.

– Cagobierno. Nada de representatividad y mucho de sectarianismo. Mano de yeso según ordene el Rector. Bah, ahora es Rectora.

– Bueno al menos avanzamos con los derechos de las mujeres.

– Sí. En algo al menos.

– Usted sabe, mi amigo Deodoro Roca creía a muerte en la juventud. Decía que "vive siempre en trance de heroísmo"
– dijo mitad sereno mitad desahuciado.

– Hoy está desmotivada, Doctor. A veces no sabemos ni para dónde agarrar.

– Parece que los que sí saben dónde agarrar son algunos profesores.


Bebo el último sorbo de café mientras el Doctor apoya las palmas de sus manos una sobre otra en el cayado del bastón y mira hacia el suelo. A nuestra izquierda, la Cañada hace pesada la siesta cordobesa.

– Venga Doctor, lo llevo a su casa.

– No hijo, deje. Prefiero estar solo. Es que, más allá de lo que usted crea, algunas cosas no cambian nunca.


Lo ví alejarse, meláncólicamente, por Santa Rosa, hacia la insignia de las luchas obrero–estudiantiles. Me quedé mirándolo un rato largo, con un dejo de tristeza por ese héroe que se iba y que no volvería a ver. Hubiese deseado que nuestra charla fuese distinta, pero fue imposible. Menos mal que me contuve y no le dije nada de la Ley de Educación Superior, del cupo, del nepotismo.

Un día como hoy, pero hace 90 años, Enrique Barros y otros 82 estudiantes más iniciaban el paro universitario que daría paso a la Reforma. No parece.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Los Recursos Humanos en Salud desde la perspectiva de un estudiante de pregrado

Recientemente asistí a las IIIas Jornadas Internacionales de la Escuela de Salud Pública de mi Facultad, las cuales tuvieron como tema central –al igual que en las dos primeras ediciones– la formación de recursos humanos. Un tema que parece haberse inventado en estos últimos años, pues la Declaración de Alma Ata tiene casi 25 años y no recuerdo encuentros científicos anteriores a éstos.

La manera en que los distintos expositores –algunos de ellos repetidos– abordaron el problema fue precisamente a partir de un diagnóstico basado en estadísticas (de las cuales desconfío a menos que me digan cómo fueron calculadas), experiencias internacionales y documentos de consenso de los organismos supranacionales en salud. El único que escapó a esta metodología fue el Dr. Alfredo Zurita, especialista en Salud Pública de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), quien habló de los aspectos humanos del ejercicio de la medicina actual e hizo hincapié en los déficits del sistema universitario médico de pre y post grado. Tras una extensísima exposición que sólo le dejó poco más de media hora para exponer a su sucesor, el Dr. Vignolo de la Universidad de la República (Uruguay) –lamentable, pues es interesantísima la experiencia de la UDELAR–, me quedé con una sola pregunta: ¿y cuando se va a hablar de recursos humanos desde la problemática del estudiante y del médico joven?

Pasacalles desplegado por residentes mexicanos - 2003

Recursos Humanos es una rama de las ciencias de la administración (no necesariamente empresarial) dividida en cuatro pilares fundamentales: Selección, Capacitación, Administración y Motivación. El Dr. Zurita, con quien coincido en muchas de sus apreciaciones –a pesar del carácter exageradamente descarnado de su presentación– mencionó, en líneas generales, gran parte de los problemas en cada una de las áreas.

Centrándose en la Medicina Familiar y General, fuertemente ligada a la Atención Primaria de la Salud, Zurita dijo que los médicos se radican en las grandes urbes porque “ahí está la plata”. Algo de cierto hay, porque en cuarto grado a mi me enseñaron que La Plata queda en Buenos Aires. Pero no hizo mención a la motivación que puede tener un médico joven para radicarse en un centro alejado no sólo geográficamente, sino de los instrumentos de diagnóstico y tratamiento. Dijo también que el médico generalista debe tener sólidos conocimientos técnicos, y ejemplificó con un caso en el cual un médico había conseguido que las prostitutas de su comunidad se sindicalicen, pero que no sabía qué hacer frente a un infarto. Y en lo que para mí fue la frutillita del postre –considerando que lo dijo en la UNC y frente a Juan Carlos Estario–, criticó que la selección se haga en base a un examen sobre ciencias duras, tras lo cual se enseñan tres años de ciencias básicas, y advierte que no hay mejor manera que ésa de alejar a un médico del modelo bio-psico-social. La división entre ciclo pre-cínico y cínico, que la llamó.

Además, arrojó al auditorio la experiencia personal sobre los interrogantes de la especialidad: si el médico generalista sabe un poco de cada especialidad (que es como no saber nada) o mucho de medicina general; el adecuado sistema de formación del especialista; si la medicina comunitaria es medicina para pobres; la revalorización de la especialidad –desprestigiada por los propios médicos–; y otros.

Muy valorable la opinión de este especialista sumamente leído en la materia, a tal punto que es considerado palabra de consulta en el tema. Sin embargo, dejó temas importantes sin cubrir y no se explayó en absoluto sobre alguna solución. Cualquiera puede criticar.


Mi opinión:

No se puede pretender que un médico joven concurse para una especialidad que, al menos en Córdoba, no ofrece programas de calidad. Una rama de la medicina sobre la cual aún se discute tanto tiene un gran debate por delante y más vale que sea rápido. Ya perdieron un candidato que estaba muy interesado (yo).

No se puede despotricar contra la deshumanización del médico sin hacer mención al sistema de deformación humana llamado Régimen de Residencias. Que una persona trabaje turnos de hasta 56 horas por sueldos de bolsillo de $1200 y que encima deba agradecer que se le pague porque es “una beca de formación” atenta contra los derechos del hombre, garantes de la condición humana. Ni hablar de leyes laborales. Acuerdo con Zurita en el cinismo del médico, que se cree superior a los demás por contar con un título tan valorado socialmente. Vaya uno a saber por qué, siendo que por ejemplo en la provincia de Córdoba los médicos residentes –con dedicación full time y bloqueo de título– trabajan en promedio 272 horas mensuales por sueldos de alrededor de $1500 (un lujo considerando la realidad del resto del país y de los establecimientos privados de generación de capitales). O sea, poco más de $5,50 la hora. Sin desmerecer ninguna profesión, es menos de lo que gana una empleada doméstica. Y eso es en el mejor de los casos, pues cada vez se ofrecen menos residencias y más concurrencias (trabajar gratis) y postgrados (pagar para formarse), cursándose todas juntas en los mismos establecimientos públicos. Queda la opción de trabajar por sueldos de miseria en sanatorios y clínicas privadas que se ahorran contratar dos médicos haciendo trabajar el doble al residente.

Y por último, resalto la ausencia de críticas más profundas hacia los sistemas de selección en Medicina. Si lo que se quiere lograr una medicina menos elitista, con menos ultraespecialización y más Atención Primaria de la Salud, pues entonces se debería elegir a los alumnos con un criterio menos elitista e inculcarles la humildad del obrero de la salud que cobra menos que una empleada doméstica y mucho pero mucho menos que un conductor de colectivo. Pero bueno, sería demasiado osado decirlo en la casa de estudios que hizo de punta de lanza de la Ley de Educación Superior y la mercantilización del derecho a la Salud. Los resultados los veremos este año, con la cantidad de inscriptos para la residencia de medicina familiar y generalista.