Mostrando las entradas con la etiqueta desmonte. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta desmonte. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de marzo de 2008

Reforma Agraria Ya (las perlitas del Grito de Alcorta)

Arroyito, 20 de Marzo de 2008 - Una larga de cola de autos, camiones y colectivos precede a una protesta en modalidad corte de ruta -popularmente llamada 'piquete'- convocada por productores del agro cordobés. Los mismos se niegan a ser catalogados como piqueteros y aclaran: "Nosotros trabajamos".

Buenos Aires, 21 de Marzo de 2008 - Funcionarios del Gobierno acusan al campo de 'egoísta', al mismo tiempo que reafirman: "Tiene una rentabilidad excesiva". Lo hacen mediante periodistas propios que trabajan en distintos medios, tales como Página/12, periódico que se autorreconoce progre.

En Río Primero, sobre la ruta 19, un cartel expresaba ayer la protesta de los productores. Foto: LaVoz / Raimundo Viñuelas

La protesta iniciada hace más de diez días a raíz del nuevo esquema de retenciones móviles introducido por el Ministerio de Economía (a cargo del frecuente visitante del BA Lawn Tennis, ex-Universidad de San Andrés y ex-London School of Economics Martín Lousteau) parece no tener solución. Mientras desde la Casa Rosada la estrategia es la confrontación -entendible en un país donde la regla no es el diálogo y el sentido común- la única respuesta que se puede esperar es la confrontación misma.

Es que al Gobierno le favorece el control total de los medios, la macrocefalia crónica de un país pensado por, desde y para Buenos Aires, y por sobre todas las cosas, la estupidez de un pueblo que no quiere aceptar errores ni reconocer puntos de vista diferentes.

"Mirá la 4x4 de aquel". "Mirá el cantidad de countries nuevos que hay en Río Cuarto". "Cómo puede ser que los que más tienen más se quejen". "Los gringos del campo son llorones". "Si no fuera rentable no sembrarían cada vez más soja". Todas muletillas de moda en la boca de los especialistas de siempre: aquellos que son DT sin saber pegarle a la pelota, eminentes constitucionalistas que aconsejan qué hacer frente a la inseguridad o avezados economistas que resolverían la desigualdad social si se hiciera lo que ellos dicen (recomiendo altamente la nota de Adrián Simioni).

Que el campo es rentable, es rentable. Mucho. Lo dicen los precios internacionales. Pero que se indignen los cordobeses urbanos al ver que el campo hace plata, me indigna a mí. ¿Acaso no somos nosotros los que no podemos tener transpote público digno porque los subsidios se quedan en Buenos Aires? ¿Acaso no somos los cordobeses, de toda la provincia, los que nos indignamos de la desinversión en la Ruta Nacional 9? ¿Acaso no somos nosotros mismos los que nos quejamos de que los pobres porteñitos para que no lloren les subsidiamos la papa mientras que nosotros la pagamos lo que realmente vale? Es que no entendemos todavía: es un problema nacional. A 155 años de la sanción de la Constitución, el país no es una república, ni es federal. Esa Constitución que establece que los tributos al comercio exterior no son coparticipables. Esa misma Constitución que también establece que en materia económica no hay tributos que se apliquen mediante decretos de necesidad y urgencia (ver acá). Recién ahora nos damos cuenta de que a la Guerra Civil por una Constitución Federal la ganó Buenos Aires.

El campo es más rentable para aquellos que más tienen (ver esta nota aparecida en Crítica Digital y esta de Mariano Saravia). Son aquellos que tienen oficina en Buenos Aires, obvio. Son aquellos que fundaron la Sociedad Rural, obvio (ver lo que pienso de la SRA acá). Son aquellos que visten Pato Pampa para pasar los fines de semana en su estancia, obvio. Son aquellos oligarcas que poseen el 10% de los establecimientos agrícolas y que cultivan el 78% de la superficie disponible. Esos son. Esos son los que expanden la frontera agrícola arrasando con los bosques. La propiedad concentrada. El capital concentrado. Esos son.

Mientras tanto, el Gobierno (defensor de los grandes capitales) seguirá aprovechando la estupidez del pueblo y meterá en la misma bolsa a la Sociedad Rural (que no quiere retenciones y así lo manifestó en su momento) y a los pequeños y medianos productores (que reclaman que sus retenciones vuelvan en obras, para no seguir reventándose contra el asfalto). La tierra para el que la trabaja, y el dinero para quien se lo gana.

[Nota al pie de página] Desde Economía se asegura que las nuevas medidas buscan tambien frenar la 'sojización'. En tal sentido, se disminuyeron en menos de un punto las retenciones al maíz y al girasol (más al respecto acá). ¿Donde habrá aprendido demagogia? ¿En Saint Andrews o en Londres?

lunes, 15 de octubre de 2007

Blog Action Day

Hace varios días ya que me sumé a esta iniciativa de un grupo de bloggers, en la cual todos los blogs adscriptos escriben sobre un mismo tema, un mismo día. Un tema, un día, miles de voces. Esperemos que un poquito ayude (aparte de engrosar las cuentas bancarias de los responsables de esto).

El tema que nos compete hoy es el medio ambiente. Y para seguir en la temática que se ha tratado antes en el blog, voy a hablar del desmonte en la Argentina y de las consecuencias sociales, sanitarias, jurídicas, y económicas que conlleva.

Si bien considero redundante remarcar el impacto de la deforestación en el calentamiento global, me voy a detener un párrafo para aquellos que no creen que esta teoría es cierta. Todos, calentamientoglobalcreyentes y nocreyentes, coinciden en que el dióxido de carbono (CO2) no se puede respirar. Entonces, ¿para qué producirlo, produzca o no calentamiento global? Siempre me imaginé preguntándole a un escéptico si respiraría un pedo si su organismo lo permitiera. Hace unos días, Romina Picolotti (tirando manotazos de ahogado) presentó el reporte argentino que será presentado ante la Convención sobre Cambio Climático de la ONU, en el cual se asegura que "la contaminación que produce el ganado se ubica en el tercer lugar, con el 20 por ciento del total de los GEI (gases de efecto invernadero) emitidos por Argentina". El proceso es a través de la emisión de gas metano, cuatro veces más nocivo que el CO2. Sí, ya te lo imaginaste, lector. El metano es ese gas. Pero el olor se lo da el azufre proveniente del metabolismo de las proteínas.

El primer lugar se lo lleva el dióxido de carbono por generación y consumo de energía en el sector industrial y residencial (27,9%) y luego el óxido nitroso en suelos agrícolas (23,1%), con lo cual la actividad agrícolo-ganadera se lleva el 43,1%.

Bien, hasta ahora tenemos que la principal actividad económica argentina es responsable de ese 0,5% que aporta nuestro país a la producción de gases invernaderos en el mundo. Poco, pero en promedio per cápita, superior a Brasil o la India.

En Argentina entre 1998 y 2002 desaparecieron 781.930 hectáreas, pero en los últimos cuatro años el proceso se acentuó y los desmontes arrasaron con 1.108.669 hectáreas, es decir casi la superficie de Bélgica. Y eso sin contar las hectáreas -no necesariamente de bosques, pero inutilizables por varios años- perdidas frente al fuego.

Unlimited Free Image and File Hosting at MediaFire
El desmonte en Argentina devora 34 hectáreas por hora

Hectáreas, vacas, árboles, pedos, CO2. En esos montes, en esas tierras abrasadas, vive gente. Aborígenes, lugareños, doñajovitas, llamalos como quieras. Gente, que es desalojada del terruño que por generaciones han habitado. Como los Sin Tierra de Brasil. Como el Movimiento Campesino de Córdoba. Como los aborígenes del Chaco y Santiago del Estero.

¿Qué carajo importa el art. 75 de la Constitución Nacional, agregado en la última reforma de 1994? ¿Para qué carajo hay tantas leyes de desmonte en las provincias?

Mientras tanto, se 'reubica' gente y se los reemplaza con soja. Más tarde vendrá la inundación. Y las enfermedades reemergentes, como la leishmaniasis en el Norte y la leptospirosis en el Litoral.

¿No podemos encontrar un equilibrio? Desde este lugarcito y con toda humildad, sin creerme dueño de la verdad ni creerme un sabio del tema, voy a formular propuestas. Como un ejercicio de la esperanza. Propongo sumar, a la prohibición de extender la frontera agrícolo-ganadera, un crédito de bajo interés para que los pequeños inversionistas del sector en vez de comprar hectáreas de monte en provincias históricamente yermas (historia antigua desde que irrumpieron en escena la soja, el biodiesel y la genética animal) como las del Norte, compren o arrenden a sus propietarios las tierras (mucho más valuadas) que no producen en Córdoba, Santa Fe, La Pampa, San Luis, etc. Y un plan de incentivo y desarrollo a los pequeños y medianos productores, que organizados en cooperativas no queden desamparados frente al poderío económico de los grandes -y se estimule su participación como actores de regulación del precio-. Propongo subsidios para la ganadería (que estimo serán pronto anunciados en un eventual gobierno de Cristina Fernández), destinados a la producción y cría -el eslabón menos rentable de la cadena- y de esa manera se aprovecharía mucho mejor la tierra, sin recurrir a nuevos desmontes y desalojos.

Propongo, sin ser un realista que pide lo imposible, una reforma agraria de la concha de la lora.

"No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte sirva para acabar con la impunidad de los matones que cuentan con la protección de la policía de Acre y que desde 1975 han matado en la zona rural a más de 50 personas como yo, líderes seringueiros empeñados en salvar la selva amazónica y en demostrar que el progreso sin destrucción es posible."

- Chico Mendes, 16 días antes de ser asesinado