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miércoles, 20 de agosto de 2008

Un Papá que Insistió Demasiado

Rudyard Kipling fue uno de los más brillantes escritores británicos de todos los tiempos. Hijo de padre militar, nació en la India, donde vivió hasta los seis años. Se hizo famoso (y rico) con 'El libro de la selva', un clásico infantil que incluso ha sido llevado a la pantalla en varias ocasiones y formatos.

Era conocido como 'el escritor del Imperio', por su postura colonialista, belicista y anti-germana, ideas que unidas a su genialidad con la pluma hicieron de él un arma indispensable cuando los vientos de la guerra comenzaron a surcar Europa.

En 1914 su hijo John -Jack para la familia- intentó ingresar sin éxito a la Royal Navy y al Ejército. La causa: una miopía severa, la misma que padecía su padre. Pero gracias a las influencias de este último consiguió una comisión como oficial en el Regimiento de Guardias Irlandeses.

Pocos días antes de cumplir los 18 años, la unidad de Jack Kipling fue enviada al frente occidental. Para poder subir al barco de transporte, su padre tuvo que firmarle una nota de autorización.

***

John Kipling murió en la primera acción de guerra en la que participó, la batalla de Loos, el 27 de septiembre de 1915. Reportes de testigos aseguran que, bañado en lágrimas, se retorcía de dolor por una herida en el cuello.

Oficialmente, fue declarado desaparecido. Su familia nunca lo aceptó y lo siguió buscando aún después de terminada la guerra. Sabían que no vendría, pero querían encontrar su tumba.

No pudieron. Pero el padre le dejó un epitafio, angustiado por la culpa, a todos los Jacks y los Rudyards de cualquier guerra:

"If any question why we died
Tell them, because our fathers lied"


("Si alguien pregunta por qué morimos
Diles, porque nuestros padres mintieron")

John Kipling (1915)

domingo, 25 de mayo de 2008

Grandes Frases XXIV

Pronunciada durante los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo (1910):

"La Argentina es tan rica que hasta progresa por la noche cuando el gobierno duerme".

- Georges Clemenceau
Político francés

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Los Agroquímicos y la Gran Guerra

Acabo de ver "El Batallón Perdido", una película acerca de 550 soldados estadounidenses que durante la Primera Guerra Mundial resistieron durante 6 días el cerco alemán en el bosque de Argonne, la última gran ofensiva de la contienda. El filme no es más que otro capítulo de la "batalla de Hollywood", la más espectacular victoria yanqui sobre el resto del mundo. No me molesta ver una película aburrida o mal hecha, pero me desagrada tener que soportar estos pedazos de propaganda fascista destinada a lavarle la cabeza a un pueblo.

Ustedes se preguntarán que tiene que ver el título, ¿no?. Pues bien, durante la Guerra se utilizaron por primera vez y a gran escala las armas químicas. De hecho, Adolf Hitler, cabo del Ejército Alemán, se enteró de la capitulación alemana estando internado tras un ataque con gas mostaza que casualmente tuvo lugar casi al mismo tiempo en que se desarrollaban los hechos en los que se basa la película.

En fin, saquen sus conclusiones:

No hicimos el gas venenoso que mató a tu abuelo.
Hicimos el gas venenoso que mató a tu abuelo mejor.
BASF